martes, 6 de febrero de 2007
Ya nadie piensa con el conciencia...
En teoría, el jueves pasado, y gracias a una propuesta llegada de Francia (apagar las luces desde las 19:55 hasta las 20:00), se podría haber ahorrado muchísima energía, además de concienciar a las empresas y sus señorones gordos de traje y corbata negra con escritorios de mármol, de que estamos dejando morir lenta y dolorosamente a los único que que nos provee de todo lo que necesitamos sin pedir nada a cambio: el planeta tierra. Pues no, la gente se pasó por el forro la oportunidad que teníamos para hacer que el pueblo fuera oído. Sólo un 2% de la población hizo caso al llamamiento. Y luego se quejan de que el calentamiento global está provocando la bendita sequía y que cada año llueva menos (al menos en España). Hoy, también hubo un llamamiento de "móviles caídos", es decir, hacer las llamadas estrictamente necesarias (o mejor no hacer ninguna), así las compañías (Amena, Movistar, Vodafone) se dan cuenta de que estamos hasta los cojones de que nos expriman el bolsillo con tarifas inpagables y además tengan el morro de justificar la subida de tarifas por haberles prohibído algo ahora ilegal: el puto redondeo al minuto. Mañana, cuando llegue a la uni, cogeré el periódico para ver que cifras de impacto ha dejado la "huelga" de hoy. Espero que funcione. A veces pienso que con tanta mierda que hay en el mundo, es mejor aplicar la frase de "ojos que no ven, corazón que no siente". Y es verdad, prefiero no ver las noticias, porque así lloro menos. Prefiero soñar (ingenuamente) que el puto ser humano no ha puesto su mano sobre el planeta. Si, si, si, tengo una imaginación muy grande, pero como se que mi imaginación es algo tan insignificante en un mundo donde la conciencia se compra con dinero, prefiero decir que es más bonito ver el mundo con los ojos cerrados.
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