Cuando mi hermano el menor nació, alguna de mis inumerables tías (de esas que en los noventa dejaban marca de pintalabios rojo en las mejillas) le regaló un peluche de los Bananas en Pijamas. Bananín era su nombre. Y sigue siendo así, porque en aquel entonces yo no era tan contreras, así que decidí mantener su nombre platanítico (toooooma palabra nueva). Fue amor a primera vista. En ese momento supe que jamás lo dejaría ir. Mi pobre hermano trato de recuperar su regalo varias veces, ya sea escondiéndolo, robándomelo por la noche o torturándome con la idea de que se había caído accidentalmente en el sucio y horripilante terreno de al lado de mi casa, pero todos sus intentos eran en vano... Bananín y yo eramos invencibles, nadie podía separarnos. Sufría (y sigo sufriendo) si Bananín se caía de mi cama, o quedaba aplastado debajo de las almohadas o la colcha de alpaca en invierno. Me acompañó (y lo sigue haciendo) a todos los viajes, acampadas al aire libre, pijamaparties y demás cosas que pertenecen a la rutina de la infancia, ateniéndome a la consecuente vergüenza que tenía que pasar cuando mis amig@s se enteraran de que yo aún dormía con un peluche, pero me daba igual, realmente.En el presente, todo sigue igual. Hemos envejecido los dos, las lineas azules de su pijama se ha desteñido, sus zapatos han necesitado unas cuántas cosidas, aunque sigue estando igual de guapo que siempre, mi pequeño y amarillo talismán de la vida.

8 comentarios:
A Bananín lo que le hace falta es una ducha, nena. A puntito estuve varias veces de proporcionársela mientras fuiste mi flatmate, pero no me atreví...
(Yo dormí con peluche hasta hace... no sé, cuatro años o así. Hasta que me cansé de vigilar que Acho la violase. A Brenda, mi conejita. Ji. Ahí está ahora la pobre, escondida en un armario. Pero cada vez que la tengo que coger para moverla le doy un besito para resarcirla...).
plop, jamás me imaginé que andaras con muñequito
Tu exhusband dice que dejaste a Brenda antes de lo que tú has dicho. La polémica está servida.
Y sí, sé que le hace falta una ducha, pero me da muchísimo miedo meterlo a la lavadora y que salga en 4 pedazos distintos por el centrifugado. Y su pijama ya no tiene rayas azules, sino celestes (aunque agradezco tu preocupación, querida exflatmate, por darle un poco de dignidad a mi platanito... ¡eres un heaven!)
Schiz, sí, duermo con un peluchito, y como lo dicho, a mucha honra.
Bueno, será lo que él diga, pues. Pero lo que sí es cierto es que estuvimos compartiendo cama los tres durante tiempo. Indeterminado.
Jajaja. Qué gracia. Me imagino la situación, y me resulta cómica. Tú a la izquierda, Brenda en medio como quien no quiere la cosa, y Madrasto al lado.
Yo creo que nunca podré dejar de dormir con Bananín. Creo que necesitaría terapia psicológica para superarlo.
di k si un talisman siempre tiene k ser amarillo jeje te lo digo yo k de eso se mucho...k bueno lu tuyo con bananin, de vez encuando cuando me acuerdo me echo un peluche a la cama, a mi me gusta dormir con muñecos aunque siempre acaban en el suelo o escachados y la verdad es k me importa muy poco (aunque luego se lo compenso con besitos)jejej
vaya 3putas taradas!!!la virgin!!
k asco el puto seis en fin ya me he kedado mas tranki,este es 7 je
Jajajaja! Mira que dejar otro comentario para que acabe en número impar es estar verdaderamente loco. Eh! Si somos 3 putas taradas divinas de la muerte...!
Bananín nunca se cae, y ahora con mi cama nueva menos, porque tiene barrotes.
Publicar un comentario