Subo las escaleras de casa, entro, camino el pasillo que me lleva al salón, y me encuentro al Don sentado en la mesa, escribiendo, cigarro en mano, y la tele encendida con la pantalla en negro. Me lavo las manos y me siento en la mesa amarilla donde desenvuelvo con toda la calma del mundo el bocatta que le he robado al Gus. Empiezo a comer. El Don sigue escribiendo, va golpeando con los dedos la mesa amarilla, como si contara sílabas, o simulara tocar un piano. Mira la tele en negro y vuelve a escribir. Para en seco, levanta la mirada y me dice: “Qué diarrea mental la de Shakespare para escribir endecasílabos”... vuelve a sumergirse en el papel que garabatea, y todo vuelve a quedarse mudo, lo único que se escucha son las migas de pan que caen sobre el papel de aluminio, y el gas de la coca-cola que acaba de abrir. Yo me mantenía mirando hipnotizada el paquete de tabaco que estaba sobre la mesa, estudiando lentamente la redondela perfecta del logotipo de Lucky Strike (nada raro, porque llevaba todo el día con la mente en piloto automático). Mirar a un Elvis Presley delgadísimo cantar con el vigor de sus inicios es bastante raro, creo que todos nos acordamos de el como un esperpento de hombre con una barriga enorme, gafas de sol brillantes, un tupé engominado de diez centímetros y ese traje blanco horterísimo. Qué horror, for God’s sake.
Supongo que para noviembre ya no podré sentarme en nuestra mesa amarilla, pero al menos será bueno mientras dure.
Niñata psicópata de mierda, me dice el madrasto, y puede que tenga un poco, sólo un poquito (chiquitito) de razón. JE!. (Eres una diva, eso es lo que eres.)

3 comentarios:
Ay, pues yo no, yo cuando pienso en Elvis pienso en el guapo, en el que hacía pelis en Hawai. Aunque, en realida, a mí nunca me ha gustado mucho Elvis... tenía un poco cara de pasmao, no? En fin.
(Qué bonita la palabra endecasílabo...).
Mi perro se llama Elvis.
Y la primogénita mostra tuvo la suerte de vivir en Memphis un tiempo.
Y yo acá, como un gilastro...
Si, tenía una cara bastante peculiar. Je! Elvis es un buen nombre para un perro.
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