martes, 13 de febrero de 2007
Karma Police
Hay veces que uno no se da cuenta de los buena que puede llegar a ser una canción hasta que la vuelves a oír después de mucho tiempo. Pues eso es lo que me ha pasado hoy. Hablando por el msn con mi vecino al otro lado del charco Isópo (ése que se hace mayor cada año el mismo día que yo, 22 de Mayo), y haciendo lo mismo que hacemos las pocas veces que nos dirigimos la palabra, intercambiar música y sus consiguientes opiniones; me puse a rebuscar en mi biblioteca del itunes para ver que podía proponerle musicalmente hablando, y me topé con un tema que no veía desde hace mucho (muchísimo) tiempo: Karma Police, de Radiohead. Le dí al play, puse el volumen de mi lap-top (en lo que se puede) a tope, y me acordé de lo genial que es ésta canción. Cuando reacciono un poco del trance emotivo que me produce, se lo menciono a Isópo, y me dice que es una canción muy bonita... yo le respondo que más que bonita, es melancólica... él responde que ésa es la gracia de éste temazo, que la melancolía es lo que la hace tan bonita. Pues sí. Me parece muy curioso, que siendo una canción del año 1997 (yo tenía 9 años), pueda considerarla una de las canciones candidatas a la lista de las 25 mejores canciones de mi vida. Salí de casa para ir a tomar un café, y me volví a poner la canción en el ipod en el camino al bar, puse el volumen a tope, y volví a sentir la genial sensación que da escuchar Karma Police. Antes, cuando aún hablaba con Isópo, le dije que me encantaría poder escuchar ésta canción con esos audífonos grandotes que usan los djs, tirada panza arriba en la playa, de noche, y en invierno... todo un paraíso emocional. Y es eso, hay canciones que te marcan de tal manera, que parece que están hechas expresamente para sentimentalizar nuestras vidas, como si Thom Yorke y compañía hubieran compuesto Karma Police exclusivamente para mí y sólo para mí, aunque está clarísimo que esto es una falacia porque no tiene ni idea de mi existencia, pero hace mucha ilusión, y creo que ése es el objetivo de la música (la música de verdad, de la buena, está claro, porque hay mucha mierda sonando por ahí...): revolotear sentimientos. Snif.
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